Narbonne
martes, 9 de diciembre de 2025
Mercados Navideños y Región Occitana de Francia: Occitania I
martes, 28 de octubre de 2025
MUBAG: Lorenzo Aguirre, pintor
Descubrimiento
¿Por qué hablo de descubrimiento? Pues por dos razones, ya que se trata de un pintor del que no había oído hablar. De otra, porque el tal pintor, aunque había nacido en Pamplona en 1884, se sintió pronto muy cerca de la Terreta por motivos varios. Se formó como pintor bajo la tutela de otro alicantino, el alcoyano Lorenzo Casanova, éste sí me era conocido por haber vivido en el barrio de pintores, en la calle del Pintor Aparicio. La visita se inicia con imágenes que intentan contextualizar al personaje y que resultan evocadoras para los que tenemos una edad: el viejo Club de Regatas, los balnearios del Postiguet, la construcción de la estatua a Canalejas... Dejo aquí, a modo de presentación un autorretrato de 1929.
Trabajó unos bocetos murales en 1931 para el techo del futuro Palacio de la Diputación, que no acabaron de plasmarse en sus paredes. Y va de la temática social, como en "La cieguita", al desnudo de su segunda esposa, de espaldas, en la Playa de S. Juan, muy déco, influido por la tendencia imperante.
La tranquilidad durará poco pues, fiel al Gobierno de la República, tuvo que seguirlo al exilio, que se consumó en Le Havre, con la esperanza de poder emigrar como tantos a Latinoamérica. Experimenta con técnicas nuevas, como la encáustica, a base de cera derretida, en un cuadro de un desnudo de gran formato que se expone, junto a otros prestados por un convento, en los que plasma la tarea filantrópica de las monjas que cuidaron de él en el primer penal.
Y de nuevo, como le sucedió a Miguel Hernández, decide regresar a encontrarse con los suyos y es detenido en la cárcel de Porlier, desde donde ilustrará tres fábulas con las que se despide de sus hijas. Y allí, en 1942, será ajusticiado mediante garrote vil por "auxilio a la rebelión", cajón de sastre donde cabía cualquier hecho que permitiera deshacerse del "enemigo". Sobre este trágico e injusto final la guía prefiere pasar de puntillas, manejando eufemismos, no sé si por indicaciones de la dirección del Museo. El dramatismo se compensa al saber que la familia ha decidido ceder la colección completa al MUBAG, donde será restaurada y enmarcada de nuevo. Ahí estamos todos, satisfechos antes y después del recorrido.
martes, 4 de marzo de 2025
Abelardo de Carlos y la Moda Elegante Ilustrada, por Alicia Moreno de Carlos
Me ha parecido oportuno etiquetar la entrada en el epígrafe de "Documentación", ya que la conferencia que se anunciaba en la sala Rafael Altamira de la Sede de la UA, tenía que ver con colecciones "ilustradas", no en el sentido del s. XVIII, que también, sino de revistas que venían bellamente "iluminadas", por usar el término que solía emplearse desde los códices medievales. Abelardo de Carlos y la Moda Elegante Ilustrada era el título que la compañera de la AAUP, Alicia Moreno de Carlos, profesora en ciclos formativos de grado superior y asociada en la U.A., se disponía a impartir en presencia de la Vicerrectora, la señora Rosabel Roig, de la directora de la UPUA, Marian Aleson y del presidente de la Asociación, Rafael Arenillas. El cartel anunciador del evento ya era bastante sugeridor. Que la ponente fuera descendiente del que daba el título a la conferencia, se explicaba por el hecho de que ella recibió en herencia una colección completa y ejemplares sueltos de otra, de unas revistas con origen en el s. XIX, propiedad de su tatarabuelo. Ello le ha permitido escribir un libro en colaboración, a partir de la investigación que ha llevado a cabo en dichas colecciones, Moreno de Carlos de la Torre, Alicia y el abogado De Carlos Bertrán, Luis: Abelardo de Carlos, el editor ilustrado, Córdoba: Editorial Almuzara, 2022, que incluye un sinnúmero de ilustraciones a lo largo de sus 334 páginas.
La Moda Elegante Ilustrada salió a la calle entre 1842 y 1927, lo que resulta indicativo de la aceptación que conseguía, además de lograr ser muy influyente en su campo. Pudiendo pecar de políticamente incorrecto, diré que iba dirigida al público femenino, aunque también se acabaran incluyendo ejemplos de moda varonil e infantil. Acogió a mujeres escritoras, lo que era poco frecuente en la época. La exposición amena y clara, apoyada en las imágenes que se iban proyectando en pantalla, permitía hacerse una idea de cómo la moda había ido evolucionando. Si en el s. XVIII era marcada por la aristocracia, el XIX, siglo burgués por antonomasia, dio paso a una ampliación de sectores interesados en las novedades.
viernes, 21 de febrero de 2025
Milán. Vitrina de la modernidad. MUBAG
Sempre l'Italia
Visitar una exposición puede resultar algo efímero. Cuántas de las vistas a lo largo de la vida, para quienes somos aficionados a curiosear en los museos, han quedado sepultadas en el olvido más absoluto, junto con todas las emociones que la contemplación de lo expuesto nos habían suscitado. Por eso, desde que estoy en la Asociación de Alumnos de la UPUA, encargado de acompañar a quienes se apuntan a una visita, en este caso al MUBAG, me animo a redactar unas líneas sobre lo visto, intentando así que perdure algo en nuestras deshilachadas memorias.
El título es en sí sugerente, aunque no sepa yo al entrar qué es lo que la muestra alberga. Vamos de la mano de Alicia, guía a la que ya conozco de anteriores ocasiones, y que está muy preparada, lo que hace que sus explicaciones no sean la mera repetición sin alma que se suele dar en muchos museos. Y, en la breve introducción temporal de lo que vamos a ver, deja perfectamente establecido el periodo que abarca. Lo que desconocía es que fuera tan rico y variado como veremos que sucede. La muestra incluye a 41 artistas provenientes de pinacotecas públicas y privadas. Arranca con la Exposición Universal de Milán en 1906, fecha en la que se cumplía el 50 aniversario de la Unificación. Como suele suceder, los países que las organizan pretenden dar una visión de modernidad ante el mundo que las contempla, asociada a los avances tecnológicos. Los pabellones de arquitectura modernista eran una carta de presentación, como también el cartel anunciador, con la figura del Mercurio alado de espaldas con una máquina de tren que viene hacia el espectador. No en balde se acababa de inaugurar el túnel del Simplon, que comunicaba el Piamonte con Suiza, lo que suponía un gran avance en las comunicaciones.
Es el tiempo del Posimpresionismo, que en Francia se ha convertido ya en el Puntillismo. Los italianos no quieren ser menos y deciden denominar a su movimiento coetáneo Divisionismo, dada la técnica que emplean en sus lienzos, formada por divisiones mínimas de color que acaban produciendo una sensación de conjunto en la que la división termina por completo difuminada. Las temáticas son claramente finiseculares. Descubro con sorpresa que uno de los cuadros de esta tendencia es el conocidísimo Quarto Stato, gracias a que fue la imagen inicial en la película Novecento, que dirigió Bertolucci. Es obra de Giuseppe Pelliza da Volpedo, nombre que he de reconocer que no recordaba, aunque sí la imagen imborrable cuando se ve en directo, dadas sus proporciones: 543 x 285 cms. En 1909 surge una nueva modalidad pictórica asociada al manifiesto que el poeta Marinetti firmó con el nombre de Futurismo. Sus ideas servirían después para dar carta de naturaleza intelectual al fascismo de Mussolini. Iban asociadas al movimiento, a la velocidad, al dinamismo. Y ello se intentaba plasmar en los lienzos con colores estridentes y ocupaciones de la superficie que acaban conformando imágenes que se van acercando a la abstracción. Y ahí estaba Giacomo Balla, y Umberto Boccioni que, además de pintar, esculpía.La Primera Guerra Mundial rompió con todas estas dinámicas y, aunque muchos de ellos participaron en la contienda con auténtico ardor guerrero, la vuelta de los campos de batalla acabó con el movimiento. Roberto Marcello Baldessari es un buen exponente de ese desencanto, que lo llevó a intentar trasladar los sonidos a los lienzos.
Muchos artista italianos, atraídos por el glamur de París, deciden trasladarse a la capital francesa, donde están trabajando los grandes. Amadeo Modigliani puede ser uno de los más representativos de los conocidos como Les italiens de Paris. Tanto el livornés, como Picasso se han visto seducidos por el arte de las máscaras africanas y, cada uno a su modo, presentan cabezas que parecen esculpidas en madera. Gino Severini es otro de los que pintan atraídos por los personajes de la Commedia dell'Arte, como también le sucedió al malagueño con sus arlecchini de la época rosa. Giorgio de Chirico sería uno más de los que viajó a París y se desenvolvió en un estilo que él denominó metafísico, con espacios de ciudades vacías e inquietantes. Acabó alistándose para combatir y aunque dejó honda huella en los surrealistas, a la vuelta ya nada fue como antes.
Entre los años 30 y 40 surge una nueva corriente, el Abstraccionismo histórico italiano. Viene influido por los grandes pintores de la abstracción europea, Kandinski, Mondrian... Muchos están asociados al diseño industrial, que en Milán tenía mucha fuerza. Hay en la exposición algunos ejemplos de lo elaborado para la confección que me han resultado modernísimos, siendo de hace ya casi cien años. Lucio Fontana podría ser un representante de esta línea de diseñadores que va pareja con la conocida como Corrente, en la línea de los expresionistas y fauvistas. Todo ello quedó truncado con el bombardeo de la capital lombarda en 1943. La exhibición se acompaña de fotografías que ilustran el contexto histórico y además de un vídeo que comenta lo que se ha visto.
sábado, 14 de diciembre de 2024
"Lazarillo". Una propuesta de autoría
Lázaro de Tormes sigue sorprendiendo
Ayer tarde tuve entre manos una enorme madalena proustiana, y me explico. La AAUP había programado una conferencia en la sede de Canalejas, a cargo del profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca, José Juan Morcillo Pérez, con el sugerente e intrigante título de "Lazarillo de Tormes, una novela forense de un jurista toledano". Como no tenía noticia del investigador ni de sus trabajos filológicos, iba con cierto escepticismo.
Y de repente su ponencia me retrotrajo al luminoso tiempo de mi juventud salmantina, en mis años de estudiante de Lenguas y Literaturas Románicas. Para mis sedientos oídos de novedades sobre obras que conocía desde bachillerato, las clases de Estilística impartidas por Lázaro Carreter, que acabó dirigiéndome la tesina de licenciatura, o las de Ricardo Senabre, con las suyas de Historia de la Lengua, me abrían horizontes detallados que enriquecían mis lecturas ingenuas. La Historia y Crítica de la Literatura Española, coordinada por el profesor Francisco Rico, me sirvió para preparar la oposición, lo que completé con la edición crítica de la novelita, del 92, del mismo Rico. Pensé que ya sabía suficiente. El profesor Morcillo vino a desmontarme la creencia. Si hay curiosidad, uno no deja de aprender, a pesar de estar jubiladísimo. Tras esta larga introducción paso a comentar lo que se expuso.
Ya el título provocaba interés. ¿Qué era eso de "novela forense"? Todos hemos estudiado la obra como la fundadora del género picaresco, con forma epistolar, dirigida a un "vuesa merced". La propuesta del conferenciante es que se trata de un juez, ante el que Lázaro está declarando para descargarse de la posible culpa por permitir que su mujer sea la barragana del arcipreste de San Salvador. De ahí el adjetivo de "forense", relativo aquí al ámbito de un "caso" judicial, al que no sólo asiste el compareciente, Lázaro de Tormes, sino los lectores. Este tal Lázaro, nacido en Tejares, es de linaje infame, padre ladrón, madre medio bruja. Ello en teoría le habría impedido alcanzar el oficio de pregonero en Toledo. Pero el arcipreste parece ser amigo de "vuesa merced", lo que habría permitido la colocación del de Tormes. Hablamos pues, y ya entonces, de justicia corrupta. Ello enlaza con la autoría del "jurista toledano" del título.
Y ahí vino mi segunda sorpresa. De un modo concienzudo, con citas que apoyaban su razonamiento, el profesor Morcillo sostiene que el autor es nada menos que Fernando de Rojas, el autor de La Celestina, jurista respetado de Talavera de la Reina y conocedor del mundillo jurídico. Los paralelismos estilísticos, estructurales, me dejaron con la boca abierta. No puedo consignarlos aquí, porque sólo escuchaba admirado y convencido. El ponente nos comunicó que el profesor García de la Concha, había avalado su trabajo. Queda pendiente la publicación de su libro, que seguramente trastocará lo conocido y es posible que provoque debate entre los especialistas. Yo agradecí que me devolvieran a mi Salamanca juvenil, a mis tiempos de preparación de clases con lo último que se hubiera publicado al respecto, para transmitir a mi alumnado la historia como algo vivo, que los animara a sumergirse en la lectura y disfrutar como yo lo hice con apenas catorce años. No deja uno de aprender. Agradezco desde aquí al conferenciante y a la AAUP que hayan hecho posible este descubrimiento para los que asistimos y que, de confirmarse, sería un auténtico terremoto, al contradecir a Rico, quien concluía en el prólogo de la edición citada que "El Lazarillo, nacido apócrifo, sigue en su imperturbable anonimato" (pág. 44).
P.S. Queda claro que ardo en deseos de volver a releer la historia del sobreviviente y pícaro muchacho.
José Manuel
Mora.



%20(1).jpg)
.jpg)





















