Hacia el sur de Albania
En los viajes, debido a los madrugones y a las prisas, pasan cosas. Estaba aprovechando el tiempo con la bitácora y, cuando han dado la voz de marcha, he salido corriendo y me he dejado mi sombrero "de paja de Italia" (referencia teatral francesa, désolé). En un par de horas llegamos a Apolonia, asentamiento helenístico del s. II d. C, del que se ha excavado tan sólo un 7% y del que se perdieron restos al agujerear la tierra para los famosos búnkeres de Hoxa, tarea que se había iniciado antes con un terremoto en el s. IV. Con todo, es el mayor parque arqueológico de Albania y ante el frontón del templo de Artemisa, con su columnata corintia, toca foto institucional. Más allá un teatro semicircular, que no tiene todos los escaños.
Llegamos entonces a una terraza en Porto Salerno, un porche aireado y luminoso donde nos sirven ensalada, lubina asada que a mí me está buenísima y panna cotta con miel. Después el imprescindible macchiato. Nos dirigen hacia una fortaleza triangular en forma de estrella. La mandó construir Ali Pasha, señor de la guerra. Nos cuentan que la levantó en el XIX para encerrar a una jovencita de la que se había enamorado. Al acceder tenemos libertad para movernos y pasar de las mazmorras al harén o a los arsenales. Se suceden arcadas, ventanas estrechas que dejan el interior en penumbra, incluso la habitación del Pasha. La estructura total del conjunto arquitectónico es de piedra maciza. Desde lo alto de la fortaleza hay una bella panorámica del mar Jónico.
Y con una hora y media más de autobusito, entre montañas cada vez más altas, cuajadas de olivos apretados, pasamos un largo túnel que nos deja del lado sur del país, entre construcciones de los años setenta que crecen sin sentido y conforman pueblos apretados y feúchos. En el horizonte lejano se perfila ya la isla griega de Corfú.
Llegamos por fin a Sarandë. Muchas de las habitaciones abren sus ventanales a la bahía. Cada uno a su ritmo, una vez aseados, vamos bajando al paseo peatonal que bordea la playa, como otro Postiguet, pero lleno de bares y restaurantes.
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