Monfragüe
Under the rain
Salimos entre alcornocales y encinas y vemos unos pantanos que son de los más extensos de España. Llueve. Lo que eran lomas suaves en las dehesas del sur, ahora se van levantando en formas extrañas de piedra arañada por la mano de los siglos. Sigue lloviendo cuando llegamos al Centro de Interpretación de la Reserva de Monfragüe. El edificio es de un diseño arquitectónico novedoso, con espacios diversos explicativos dedicados a aves, ungulados, nidos... Fotos, explicaciones textuales accesibles, materiales tomados de la naturaleza... La verdad es que harían falta un par de horas para recorrerlo con provecho. Como no las tenemos, nos proyectan un vídeo de imágenes bellísimas, que resume lo que el Parque contiene.
Volvemos hacia el bus bajo una lluvia cada vez más inclemente. Seguimos culebreando junto a un Tajo gris y denso, con una niebla espesa que cubre el horizonte, mientras las riberas se van levantando y convirtiéndose en riscos imposibles que se despeñan hasta el agua. Paramos en el mirador del Gitano. Hay que bajar con paraguas porque la lluvia sigue inmisericorde.
Nos espera un guía sobradamente preparado que nos provee de prismáticos para poder acercar la visión a las pocas aves que se animan a sobrevolar las cumbres; hay buitres negros, leonados, águilas reales. Resulta casi imposible protegerse con los paraguas, al tiempo que se intenta fotografíar y escuchar las interesantes explicaciones sobre tipología de aves, su envergadura, su modo de vuelo, sus costumbres de emparejamientos perpetuos, cuidado de los polluelos para que las águilas no se los lleven en el pico, los turnos de alimentación, la nidificación... De repente, en lo alto de un picacho, vemos un buitre quieto con las alas plegadas, imperturbable, como parte de la roca en la que está encaramado. Debe de ser una gozada poder disfrutar de todo esto con tiempo soleado. En nuestras condiciones, acabamos por pedirle que termine la explicación dentro del autobús, donde llegamos empapados.
La jara, la retama, el cantueso, cada una con sus flores de color característico, que naturalmente soy incapaz de identificar, adornan las repechos del camino entre nogales y alcornoques. Se nos dice que en un posible incendio de sexta generación como los del verano pasado, todo quedaría arrasado, a pesar de la especial protección de la que goza el Parque. El descuido de los terrenos de las fincas de los terratenientes se debe a su desinterés, ya que parecen ser usadas para cuestiones cinegéticas, como el dueño de Quirón Salud, que posee una de las más extensas de la zona. No se invierte lo que sería necesario para mejorar las dehesas y sólo se pretende obtener los beneficios que las monterías y las fiestas les producen.
Tras hora y media de navegación sosegada, regresamos a tierra para subir hasta el pueblo, Serradilla, cuyo santuario alberga el Cristo de la Victoria. Se tarata de un convento de clausura monjil. La talla tiene fama de milagrera, por lo que es muy venerada por las gentes del lugar. El altar mayor es de madera forrada de pan de oro, recargadísimo. Se puede acceder al camarín para ver de cerca al Cristo Bendito, apoyado en la cruz, una bella talla barroca que se refleja en espejos para verla desde diferentes ángulos.
Sale por fin el sol hacia poniente, cuando ya vamos en dirección a Cáceres. El centro es peatonal y el bus nos deja en la "frontera". Desde allí vamos a pie, atravesando la Plaza Mayor en dirección al Hotel Palacio de Godoy, de la cadena Hilton. La sorpresa es mayúscula cuando, al entrar, nos encontramos en un edificio renacentista que ha sido cuidadosamente restaurado. Una de sus torres laterales acoge un balcón esquinado, frecuentes por aquí, muy plateresco. El interior se organiza en torno a un patio con arcadas y tragaluz. Las paredes acogen la exposición temporal de un pintor. La madre del dueño es galerista.
Dejamos al resto de viajeros acomodándose y, a pesar del cansancio, salimos a abrazar a una muy querida amiga que vive por aquí y que acaba de enviudar. El momento es especialmente emotivo. Y, al hotel de nuevo. Menos mal que mañana no hay que madrugar.
José Manuel Mora.
%20(1).jpg)
.jpg)
%20(1).jpg)
%20(1).jpg)